
La principal ventaja de la hipoteca fija es que el cliente que la contrata siempre va a saber lo que paga, y si sube el tipo de interés, como está ocurriendo en los últimos periodos, este no afecte a la cuota hipotecaria del cliente.
El inconveniente de la hipoteca fija es que si baja el tipo de interés, tampoco se ve beneficiado el cliente; otro aspecto es que las comisiones de cancelación suelen ser mayores que en una hipoteca variable y los plazos ofertados en este tipo de hipotecas son más cortos, frente a los 50 años que ofertan muchos bancos para las hipotecas variables, en una hipoteca fija los plazos no suelen superar los 25-30 años, lo que repercutirá en una cuota más alta.
La principal ventaja de la hipoteca variable es que si el tipo de interés baja, las cuotas hipotecarias descenderán, así también, otros factores que benefician este tipo de hipotecas son que suelen tener comisiones más bajas y plazos de amortización superiores que las hipotecas fijas.
El inconveniente, que las cuotas varían tras la revisión hipotecaria ya que los tipos de interés suelen oscilar en los periodos de revisión contratados, 6 o 12 meses, y esto repercutirá en la cuota hipotecaria, más aún si sube el tipo de interés que hará aumentar la cuota a pagar.