
Es una hipoteca que grava un bien ya hipotecado previamente, aunque por una cantidad menor. En la mayoría de los casos es el valor restante de la primera hipoteca lo que garantiza el cumplimiento de esta nueva obligación, la segunda hipoteca. Esta situación hace que el porcentaje de financiación aumente respecto al 80% recomendado por el Banco de España. Sin embargo es muy fácil gestionar este tipo de hipotecas si el cliente ya ha amortizado parte del préstamo de la primera hipoteca.
En estos casos, dependiendo del cliente, se suele exigir otras garantías o avales para cubrir el riesgo a impago.
Esta fórmula es más beneficiosa para el solicitante ya que conlleva menos gastos y costes debido a que no es necesario cancelar la primera hipoteca.