
Existen tres tipos de hipotecas respecto al tipo de interés que se contrate: hipotecas fijas, hipotecas variables e hipotecas mixtas.
Las hipotecas fijas se contratan bajo un tipo de interés fijo durante toda la vida del préstamo, por lo que el cliente se asegura de que siempre va a pagar lo mismo durante el plazo de amortización de la hipoteca.
Las hipotecas variables se contratan bajo un tipo de interés variable y un diferencial fijo. El tipo de interés se deja abierto a subidas o bajadas, por lo que si éste varia entre revisión y revisión de la cuota hipotecaria, la cuota variará tanto a la baja como al alza.
El tipo de interés que se tiene en cuenta es el euribor. Euribor es un acrónimo de “Europe Interbank Offered Rate”, es decir, tipo europeo de oferta interbancaria. Es el tipo de interés aplicado a las operaciones entre bancos de Europa.
El diferencial es un porcentaje que el banco añade al tipo de interés. Este porcentaje se mantiene fijo durante toda la vida del préstamo.
Las hipotecas mixtas combinan cuotas fijas y cuotas variables. Lo más habitual es que durante los primeros cinco o diez años, que suelen ser los más duros para las personas hipotecadas, se mantengan cuotas fijas, y a partir de ese periodo se establecen cuotas referidas a tipo de interés variable.